miércoles, 11 de febrero de 2009

Sobre bases y vanguardias

Sobre bases y vanguardias. Un aporte a la discusión.

Partimos del reconocimiento de la existencia de compañeros, en nuestros lugares de trabajo, sindicatos o gremios, con distintos niveles de conciencia y comprensión respecto al funcionamiento del capitalismo y la relación estado-burguesía. Aquellos y aquellas compañeras más formados se destacan por su visión a mediano y largo plazo, acerca de cómo encarar las luchas para lograr conquistas y cómo articularlas en una perspectiva de ruptura con el sistema capitalista.
No menos cierto es que muchas veces esta realidad hizo que esta clase de compañeros/as se conciban a si mismos como vanguardia.
El “vanguardismo” produjo grandes reveses al conjunto de la clase trabajadora. El desprecio y la subestimación de las capacidades de las bases1 conduce al aislamiento y este a generar política desde “microclimas” militantes con poco sustento en la realidad.
“Ahí viene el zurdo loco a dar a la lata de vuelta” esta y no otra es la visión de los compañeros de trabajo ante las autodenominadas vanguardias...
Por eso creemos que hay que detenerse a observar adecuadamente que relación debe tener esa minoría activa y consciente con el resto de la sociedad en general y con los compañeros de trabajo en particular.
Si somos clasista, si o si, tenemos que tener estructuras adecuadas para que los intereses de clase sean realmente representados. No basta con decir que uno lucha por los intereses de los trabajadores, hace falta que la clase se proyecte como sujeto político, que cree sus organismos y que finalmente lleve adelante un proyecto de ruptura con el sistema capitalista. Para que esto ocurra hay que generar espacios de participación para que en cada organismo de decisión, sean los mismo afectados los que decidan que rumbo quieren seguir. Pensamos que por medio de la propaganda, la solidaridad de clase y la formación conseguimos ser cada vez mas los que luchamos por un mundo distinto. De ningún modo queremos que nos sigan porque “somos lo mejor de la clase”, lo que queremos es que los explotados tomen conciencia de su explotación, se organicen y luchen por el cambio social.
Bien, pero para que esto pueda concretarse y sea practicable a un gran numero de personas, hay que hacer especial hincapié en lo que se refiere a la organización. Es imposible realizar una asamblea de 3000 personas y que el debate pueda ser provechoso, queda claro que nuestra propuesta de democracia directa no puede ser que las cosas se decidan en una asamblea de esa magnitud. De alguna manera hay que organizarse, pero entrar en esa discusión no es el objetivo de este articulo.
Volviendo al punto anterior e íntimamente relacionado con el rol del “dirigente”, compañeros de otras tendencias ideológicas plantean que esta bien delegar totalmente en el dirigente porque eso es lo adecuado, que sin dirigentes “la cosa no camina…”, “es natural que existan dirigentes”, etc. Nuestro punto de vista es que si los organismo son verdaderamente democráticos estos dirigentes no existen, ya que la única función de un dirigente es dirigir, y si las decisiones se toman en forma colectiva y se fomenta el debate y la participación fraternal las opiniones que tengan todos los compañeros serán tenidas en cuenta, y en el peor de los casos habrá propuestas por la mayoría y por la minoría, pero la opinión de un individuo no pesara mas que la de otro2. A modo de ejemplo cabe recordar que el origen de gran parte de la burocracia sindical, se debe a que hubo grandes luchadores que se ganaron el respeto de sus compañeros para después traicionarlos (no el primero pero si emblemático el caso de Vandor). Es por eso que surge, como construcción histórica de la propia clase la “democracia directa” para no depender de la conciencia individual (“quedate tranqui…si algún día me hago burócrata bajame de un hachazo”) y poner los limites para evitar cualquier germen de burocratización. Es una reflexión y maduración de la conciencia de clase que en la búsqueda de su liberación aprende de sus experiencias históricas, no es algo menor. Por otro lado, el dirigente no es quién marca la dirección: la dirección es el resultado político de las fuerzas que actúan dentro del movimiento obrero, marcadas por sus sectores más dinámicos. Al ser resultado político, es impersonal. El dirigente, en cambio, encarna una relación personal de uno con muchos, dónde los muchos son dirigidos. Si bien el dirigente puede consultar a estos muchos los que terminan tomando las decisiones de orientación son pocos. Estamos en contra de esta relación.
Por lo tanto, estamos a favor de delegar en cualquier compañero cualquier asunto siempre y cuanto haya sido debatido por el conjunto y este lleve mandato y lo respete, es mas estamos a favor de rotar a los delegados para que todos se formen en la practica y que cada vez haya menos compañeros imprescindibles o tomando la definición de Bertold Breh más compañeros imprescindibles.
El clasismo es el primer paso para combatir la fragmentación y practicar la solidaridad así como la democracia directa forma a la clase como sujeto político y no debe ser vista como una simple herramienta, no es una cuestión de forma, estatutaria, es de programa, es política.

Si bien este termino no nos gusta mucho lo vamos a utilizar al no disponer de uno mejor, en todos los casos nos referimos a la gran mayoría de individuos que o bien están despolitizados o no son militantes activos
2. Es verdad que hay compañeros que tienen intervenciones mas provechosas, que son carismáticos, admirados, inteligentes, etc. que el resto, no negamos eso, lo que decimos es que eso no debe reflejarse en las estructuras orgánicas

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